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Diario de familia.

Ideas sencillas para preparar vuestra sesión, vivirla con calma y conservar recuerdos que se sientan auténticos.

Recién nacido, sin prisas.

La mejor preparación no consiste en conseguir que todo sea perfecto, sino en llegar con tiempo y aceptar el ritmo real del bebé. Las pausas para comer, cambiar o calmarse forman parte de la sesión.

Ropa sencilla

Los tonos neutros y las prendas cómodas permiten que la atención permanezca en las manos, las miradas y la conexión. No hace falta comprar un vestuario especial.

Vestir la emoción.

La idea no es que todos vistan igual, sino que los colores dialoguen entre sí. Marfil, arena, tierra, verde suave y tejidos con textura funcionan especialmente bien con la luz natural.

Evitar distracciones

Logotipos grandes, estampados muy contrastados o colores fluorescentes pueden robar protagonismo a los rostros. Lo más importante es que la ropa permita moverse y abrazarse con comodidad.

La espera tiene su momento.

Conviene reservar con antelación para poder elegir fecha, localización y estilo con calma. El momento exacto se adapta a cómo te sientes y a la evolución del embarazo.

Sentirte tú misma

La sesión puede ser íntima, familiar, en estudio o exterior. La dirección visual se construye alrededor de tu comodidad y de la forma en que quieres recordar esta etapa.